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HISTORIA DEL VALLE DE ARAN
Para
conocer la Historia de los habitantes de la Val d’Aran debemos
remontarnos al año 4.000 antes de J.C., cuando pastores procedentes
de los Alpes dieron origen a este pueblo pirenaico. La mismísima
palabra ARAN, de origen vascuence, quiere significar "el valle".
La romanización de la comarca en la época imperial romana
fue un hecho constatable. La geografía impuso una fuerte individualidad
al territorio aranés, que conservó sus costumbres y peculiaridades,
adaptando varias mejoras de los romanos, como el cultivo de
la vid.
Con
las invasiones germánicas, el país quedó desunido y los valles
pirnaicos volvieron a la vida particularista de los tiempos prerromanos.A
partir del siglo X comenzó a existir un condado hereditario de
Comminges, que se rompería con la anexión final de Arán al reino
de Aragón.
Era preferible para ellos la protección de una monarquía fuerte
que caer bajo el poder de cualquiera de los señores feudales vecinos,
que los reduciría a un estado servil. Alfonso II de Aragón, calificado
de "Emperador de los Pirineos" aclaró las posiciones anulando
las influencias de Comminges y de Pallars en la Val d’Aran y concediendo
una protección real a cambio de un pago anual por casa o "Fogaje".
Al finalizar el siglo, en 1283, la Val d’Aran fue invadida por
las tropas del rey de Francia y, posteriormente, ocupado por las
fuerzas del rey de Mallorca, aliado al monarca francés.
La recuperaración supuso una laboriosa pugna diplomática que duró 18 años hasta que, finalmente, el 26 de abril de 1313 se firmó el tratado de devolución del Valle a Jaime II, quien les concedió "Era Querimonia", una carta jurídica que jugaría un papel fundamental en la vida aranesa a lo largo de los siguientes 500 años.
En 1411 fue anexionado al Principado de Cataluña. A lo largo
de este tiempo, Arán sufrió hasta 10 nuevas invasiones e intentos
de integración por parte francesa. La última tentativa corrió
a cargo de Napoleón Bonaparte.
Posteriormente
se incorporó el Valle al corregimiento de Talavera,
quedando ya más directamente asociado a la administración
general española. La extensión y límites de Arán no han variado
desde la Edad Media.
Uno de los hechos difereciales más importantes es su habla:
el aranés, una lengua viva, utilizada constantemente por su
gente (dato significativo si recordamos que la comunidad no
ha llegado a tener más de 15.000 habitantes en su período
de máxima repoblación).
La personalidad del habla aranesa es aún más evidente si se tiene en cuenta que, como territorio del Principado, los actos públicos y la predicación religiosa se han hecho desde hace siglos en catalán; y en este idioma estuvieron redactados, hasta bien entrado el siglo XVIII, los documentos oficiales y particulares así como las Actas del Consejo General.
El 13 de junio de 1990, la Generalitat catalana promulgó la "Lei dera Val
d’Aran", estatuto propio del valle en el marco superior del
"Estatut de Catalunya". Esta Lei ratificó la cooficialidad
de la lengua aranesa; actualizó las antiguas instituciones
políticas del valle y restauró su Consell Comarcau (Consejo
Comarcal). Asimismo, estableció la cesión de competencias
en materia de educación, sanidad, cultura, servicios sociales,
ordenación de territorio, turismo, agricultura, ganadería,
pesca y medio ambiente. Finalmente, el 17 de junio, después
de 157 años, el Consell Generau d’Arán fue reconstituido y,
como figura del poder institucional, se erigió el Sindic d’Aran.
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